Kilmar Ábrego mintió: no hay pruebas de tortura ni desnutrición en prisión



El pandillero salvadoreño Kilmar Ábrego, recientemente trasladado a Estados Unidos, aseguró ante medios internacionales haber sido víctima de tortura, privación del sueño y desnutrición durante su reclusión en El Salvador. Sin embargo, ni sus declaraciones ni las publicaciones que las replican presentan pruebas médicas, imágenes verificables o documentación que respalde esas acusaciones.

Las denuncias contrastan directamente con el material audiovisual difundido por el Gobierno salvadoreño, en el que se observa a Ábrego en buen estado físico, comiendo con normalidad, descansando y participando en actividades dentro del centro penitenciario. En ninguna de las imágenes se evidencian hematomas, marcas de agresión, deterioro físico ni señales de mala alimentación.

El Presidente Nayib bukele respondió a las acusaciones a través de su cuenta oficial en X. En uno de sus mensajes, acompañado de imágenes de Ábrego en prisión, escribió:

“Si hubiera sido torturado, privado de sueño y de comida, ¿por qué se ve tan bien en todas las fotos? ¿Por qué habría aumentado de peso? ¿Por qué no hay moretones, o siquiera ojeras bajo sus ojos?”

En otro mensaje, el Presidente Bukele criticó la cobertura mediática internacional y la facilidad con la que se dan por ciertas las versiones de criminales sin evidencias:

“Algunas personas verán toneladas de evidencia y aun así creerán a un criminal con CERO pruebas. ¿Son zombis o qué?”

Las acusaciones de Ábrego incluyen supuestas golpizas, mantenerse arrodillado por horas, exposición continua a luces encendidas y alimentación insuficiente. Sin embargo, no se presentó ni un solo informe médico que respalde alguna de esas afirmaciones. Las imágenes divulgadas muestran lo contrario: un reo activo, sin signos de violencia, que incluso parece haber mejorado físicamente durante su reclusión.

A pesar de la ausencia total de pruebas, algunos medios internacionales han replicado sus declaraciones como si fueran hechos comprobados, ignorando la evidencia documental y visual que desmonta su versión.

El caso de Kilmar Ábrego pone en evidencia la facilidad con la que ciertos sectores mediáticos internacionales asumen como verdad absoluta los testimonios de criminales, sin someterlos al más mínimo contraste. Mientras tanto, el gobierno salvadoreño sostiene que no permitirá que se construyan narrativas falsas que beneficien a estructuras criminales ni a quienes buscan dañar la imagen del país con mentiras.


Publicar un comentario

0 Comentarios